jueves, 14 de octubre de 2010

... El poder de la tribuna...

Una vez más, volví... hay veces que hay que desahogar ese raudal de sandeces en un lugar en el que muy pocos puedan ver lo que uno escribe... Pero bueno, volví, es lo que importa (o lo que no importa, depende), y al menos este solitario lugar hará las veces del Junkyard de mis pensamientos... Vamos pues...

Me gusta mucho el fútbol... en ese caso, soy el prototipo perfecto del macho futbolfílico, ese que grita un gol con la misma pasión, ya sea en el Camp Nou o en la cancha de baloncesto que hace las veces de cancha de banquitas... Es más, se podría decir que soy un futbolista frustrado... pero bueno, qué más da...

Y es que en este caso (y siguiendo cierta corriente del pensamiento que dice que hasta los realities nos regalan enseñanzas) el fútbol, o más bien el mundo del fútbol me deja ver que en todo lado pasa lo mismo de lo que tanto me quejo... (Dios, qué perogrullada tan rastrera...)


Pues bien, el señor de la foto no es más sino el famosísimo Raúl. Buque Insignia del Real Madrid (el club de fútbol más famoso del planeta), Blanco de todo tipo de admiraciones y envidias, el consentido de la prensa en general y un señor muy recto dentro y fuera de la cancha... Yo le admiro mucho...

Lastimosamente, tanta felicidad no puede ser real, y en el caso de este gran jugador hay una historia que, si bien no es afirmado por la prensa autorizada, explica bastante bien el por qué este señor no dejó de ser titular indiscutible de su equipo, incluso en la época en el que el talento fluía a raudales en el equipo blanco.

A razón de mi desparche, terminé ojeando una serie de 13 videos, titulado El enigma Raúl González Blanco, hecho por un fanático del Real Madrid, molesto por (según él) la sobrevaloración de este jugador. En estos videos (con datos irrefutables), se muestra que la producción de Raúl no era cercana a la de otros compañeros, como para que éste mantuviera su titularidad en su club, como en la selección española. El creador de este documental propone que esta titularidad se da por sus contactos con la prensa y con el mando que tiene dentro del equipo.

Esta serie de acusaciones se ve corroborada con el testimonio de Claude Makélélé, un compañero suyo en el Real Madrid, que en su autobiografía le dedica , entre las cuales le dedica unas cuantas líneas, entre las cuales le recuerda a su compañero de selección Zinedine Zidane (nótese que estoy hablando de una leyenda del fútbol), que no hay nada qué hacer, pues Raúl es quien manda... Vaya señor, que boicoteó por mucho tiempo muchos programas, a raíz de su necesidad de lucir.

Y es que así es en todo lado (vuelve con lo obvio), así ve uno el caso de personas con tanta ascendencia (que la hayan ganado natural o artificialmente, no importa) que manejan el medio a su favor. hay que ver cuán peligroso se vuelve dejar en manos de una persona el poder de una opinión, de un micrófono, de un consejo o de una ascendencia.

Y aunque caigo en ese saco, debo decirlo: ¿cuántos programas (en general) no se habrán roto por el poder mediático de un egoísta? ¿cuántas vidas se van al traste por el influjo de opinión de un desubicado? ¿cuántos países están en la olla podrida (como éste), por las posiciones de sus voces de autoridad (o autorizadas)?...

De solo pensarlo, emulo al hincha del Madrid de ésta época, y me agarro la cabeza en desesperación...

Ya sé, esto no va a ningún lado... pero, ¿a quién le importa, al fin y al cabo?

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