sábado, 23 de octubre de 2010

El problema de ser (o estar) central...

... En este caso, vale ser o estar; grandes son estos que pudieron juntar y hacer de dos verbos complementarios una sola palabra: ¡eso es saber ahorrar espacio!

Ser de o estar en el centro parece la panacea... Cuántos complejos solucionados, cuántos homicidios se evitarían, solo por darle a cada quien un poquito de egocentrismo trabajado...!

El problema es que ese centro, ese que todos tienden a gustar en algún momento, tiene su propia maldición... Porque no falta sino estar en el centro, para que todas las miradas converjan en un mismo punto, ese mismo punto que recibe tantas admiraciones como vituperios...

Porque a la vista de toda la periferia, ser (o estar) central es sinónimo de ser engreído y vanagloriarse por un vil y estacionario oropel; y aunque en muchos casos puede que tenga algo de razón, quien viva en la mitad exacta tendrá que subsistir, quiéralo o no, con el marcado estereotipo que el medio le impuso de antemano; ya sea que en su vida corrobore o contradiga tal destino, el camino ya está marcado.


¿O quién saca al norteamericano promedio de esa concepción cultural de Cerdo Yankee, Capitalista Decadente o Imperialista, Reaccionario, Oligarca... y todas esas bellezas que se ha inventado el mamertismo universal?

Es un hecho, según la periferia, esa periferia que vive, convive y se mantiene a la par con el centro; ser (o estar) central es una posición incómoda, y vive constantemente recriminando cuán afortunado es ser (o estar) central , preguntándose(le) constantemente cómo aquel centro no aprovecha mejor las oportunidades que éste tiene, ignorando a su vez que ser (o estar) central tiene su propia serie de exigencias y/o problemáticas propios de estar ahí donde está...

A lo mejor, tal vez el del centro no quiere ser del centro...

Pero eso no importa, para eso están las casillas... ¿no?

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