viernes, 3 de diciembre de 2010

Lidiando con ella, en tan poco tiempo...

Ha sido un mes extraño...

Durante todo este tiempo, durante estos 30 días, me he tenido que enfrentar a la concepción irreversible de la breve existencia... Enfrentarme de la manera más fuerte (una vez más) a la fragilidad humana...

... Porque, no sé si es enfermedad mía, o es con todo el mundo; para mí, no hay nada más desagradable que ver los toros desde la barrera... sobre todo (y me perdonarán por la sucia alegoría, solo lo hago para seguir con el dicho), si uno quiere al toro profundamente...

Estas experiencias solo muestran que, sin tener que caer en un velado y bizarro culto a la muerte, hay que aprender a vivir con ella, a verla como una posibilidad latente... y no es fácil vivir con ello...

Ha sido un mes de angustia, de incertidumbre, de alegría, agradecimiento y reflexión... Una mezcla heterogénea de dulces y agrios, de altos y bajos... de conclusiones también...

Héctor Abad Faciolince evoca en su libro "El olvido que seremos" a su padre, desde el dolor lacerante de su pérdida absurda y prematura... A pesar de todas las críticas que reciba la obra en sí, uno no deja nunca de reflejarse en la vida del escritor...

Y es que, al menos yo, aún no puedo imaginarme seguir adelante, después de perder a tanta gente que hace parte de ese terreno extraño que damos en llamar corazón, simplemente no soy capaz...

En un acto de egoísmo puro (uno más), preferiría irme yo primero...

Este es el problema de lidiar con lo que no queremos lidiar, con lo inevitable, con lo que va a llegar, pero nos negamos a aceptar... Ahora no puedes dejar de pensar que ahí está, a la vuelta de la esquina, esperando su momento...

No espero que esto tenga sentido... a quién le importa que tenga sentido?

P.D.
(Así él nunca lo vea) A ti, mi conductor, mi referencia, mi norte... no sé qué haría sin ti... no sé qué voy a hacer sin ti... Te quiero profundamente, papá...

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